Obligar a la inspiración a que se adentre en tu cuerpo es como intentar comerte las nubes descansando en un asiento de avión...
La inspiración llega sin querer, incluso en los momentos menos oportunos.
He oído hablar de las musas, pero no me caen bien, inspiran a quien les da la gana y sin criterios, o tal vez los tengan, o no... y eso sea lo mejor... aún no lo tengo claro.
¿Sabéis lo que sí tengo claro?
Si hay algo que me inspire, si alguna vez he tenido ese privilegio, no ha sido gracias a una musa sino a experiencias o momentos que dejan huella.
Lo que ocurre es que... hay musas transformadas en vida, vida dispuesta a proporcionar momentos inoportunos.
La inoportunidad es a veces la mejor manera de dejar huella.
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